Trading en mercados emergentes: motivos para el afro-optimismo posCOVID-19

África es el continente de los grandes desafíos. Ya lo demostró cuando —hace apenas dos décadas— se subió al carro de la globalización, dejando atrás las perspectivas afro-pesimistas y mostrando su potencial de crecimiento económico y progreso.

Comercio e inversión extranjera directa han sido desde entonces dos de los ingredientes del llamado “despertar africano”, en el que China ha tenido mucho que ver, ya que la transformación del continente se enmarca en la complejidad del contexto mundial multipolar.

Bien es cierto que las dinámicas de transformación se han producido de forma desigual en los distintos países africanos, ya que mientras unos han avanzado en el desarrollo de economías cada vez más complejas, otros aún no lo han logrado. No se puede hablar de África como un todo homogéneo, ya que si algo caracteriza a este territorio es su diversidad.

No obstante, la evolución africana ha sido, en general, muy positiva, siendo ya muchas las voces —tales como el presidente ruso Vladímir Putin— que han venido destacando el relevante papel que el continente puede jugar a lo largo del siglo XXI.

 

COVID-19, un nuevo desafío

En estos días África, como el resto del planeta, se enfrenta a un nuevo gran desafío: el COVID-19. Ha sido el último gran continente en ser afectado y la  pandemia está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los distintos países africanos, que si bien cuentan con sistemas de salud más débiles, tienen mayor experiencia en el abordaje de epidemias, tales como la del ébola, el dengue o la malaria.

A diferencia de Europa, con una población envejecida, la estructura demográfica en África se caracteriza por su juventud, y en las personas jóvenes las infecciones tienen menor gravedad. Asimismo se supone, aunque no está demostrado, que las condiciones ambientales en África hacen más difícil la trasmisión del virus.

En el ámbito de la ayuda internacional, el Banco Mundial ha tomado una serie de medias amplias y rápidas para afrontar la pandemia, entre las cuales se encuentran la aprobación de proyectos por un monto de 1.900 millones USD en 25 países, de los cuales 10 son africanos.

 

Un gran mercado

El crecimiento del PIB de África en la década 2000-2012 tuvo un promedio del 2,4%, siendo una de las regiones que mejor se recuperaron de la recesión económica global del periodo 2008-2013. Y las previsiones ahora son que, con la nueva recesión global provocada por el COVID-19, el continente resista el envite.

En un reciente informe de esta semana, el FMI prevé una contracción económica global a una tasa anual del 3% este año, seguida de un posible repunte del 5,8% en 2021. Mientras países como España decrecen un 8% o Alemania un 7%, Sudáfrica decrece un 5,8%. Según esta misma fuente, la perspectiva económica regional para África en 2021, es de un crecimiento de alrededor del 4%.

África tiene gran potencial de recuperación y crecimiento. En este sentido, una fortaleza y un avance marco para la economía de la región es la entrada en vigor, en mayo de 2019 y tras siete años de negociaciones, del Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA, por sus siglas en inglés). La histórica diversidad étnico-cultural del continente africano no ha sido obstáculo para se hayan integrado en él 55 países, 1.200 millones de personas, cerca de tres billones de dólares de PIB conjunto y una unión aduanera con libre circulación para capitales y mercancías.

África es ya, por tanto, un nuevo mercado con mucha potencialidad, ya que en este continente hay mucho por hacer: infraestructuras, desarrollo industrial, desarrollo urbano, etc. Asimismo, la clase media en expansión generará una gran demanda de bienes y servicios de todo tipo. Aquellas empresas que quieran ampliar sus coberturas y expandirse deberían, sin lugar a dudas, poner sus ojos en el mercado africano.

 

Afro-optimismo posCOVID-19

La incertidumbre actual ante el impacto de la pandemia a nivel global, dará paso a un nuevo escenario mundial posCOVID-19 de reforzamiento del mundo multipolar, donde se buscarán mercados alternativos a los tradicionales para una ola de crecimiento diferente. En este contexto, África está a las puertas de ser la central de compras más grande del planeta. Los siguientes motivos sustentan la solvencia del afro-optimismo:

  1. Un nuevo modelo económico. Prácticamente la totalidad de los analistas concuerdan que el nuevo escenario internacional supondrá un ajuste del concepto de globalización económica, volcándose en un nuevo modelo de satisfacción de mercados interiores y de asociación comercial. En este marco, se prevé que el AfCFTA fomente la producción africana, con la necesidad de mejorar sus técnicas agrícolas con tecnología europea, llamada a desembocar en una revolución verde. También se prevé el impulso y desarrollo de la diversificación económica y la industrialización, una de las asignaturas pendientes en el continente africano. El atractivo para el exportador europeo es claro: los productos fabricados por empresas europeas estarán abiertos ya a circular por un vasto mercado de más de mil millones de personas, y a un coste sensiblemente inferior al actual.
  2. Un nuevo modelo de acuerdo comercial bilateral. Igualmente se prevé profundos cambios en los modelos de negociación comercial internacional, pasando a un modelo de acuerdo comercial bilateral cerrado, como fórmula contractual sólida y vinculante con socios internacionales. Esto supondrá para el exportador europeo una excelente oportunidad para fidelizar alianzas comerciales a medida, previamente seleccionadas y negociadas bilateralmente por las partes en toda su extensión.
  1. Fortaleza financiera. África exporta gas, petróleo, recursos minerales y materia prima agroalimentaria, lo que les proporciona suficiente liquidez para acceder a los mercados internacionales. Se estima que el nuevo escenario global reservará a África entre un 8-10% del comercio internacional —frente al 5% actual—, debido a la previsible caída de China como nación manufacturera de referencia.
  1. Mercado de ventas del futuro. África está llamada a ser el gran mercado de ventas del futuro, y no solo con el objetivo de acelerar sus adquisiciones en los mercados internacionales, sino también para promover la inversión extranjera a gran escala, la producción local y en definitiva, su desarrollo socioeconómico.

 

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Agencia EFE
Putin reivindica el papel de África en el mundo

La Vanguardia
“¿Será éste el siglo africano?”

National Post
“Africa may rebound in 2021, but coronavirus impact
to endure – IMF”

 



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